MODENA
martes 24 de diciembre de 2002

Coro Puccini: Reflexiones sobre la 'Natividad'
Por Claudia Paparella

Con extrema afinidad al calendario, los buenos augurios de la Escuela Coral "Giacomo Puccini" que en el fin de semana entre la Catedral de San Giorgio en Sassuolo y San Pietro en Módena, ha ofrecido a un gran público asistente en ambas ocasiones, reflexiones musicales acerca de la Natividad.
Quien escucha y ha escuchado a la Puccini en los recientes años de su historia, para ser claros, desde cuando en 1989 comenzó con la guía de Francesco Saguatti, la encuentra siempre con una estructura polifónica de elegante expresión y notable seguridad en un repertorio sacro que le está realmente muy acorde. Se trata, y es verdad, de una formación amateur, como lo ha admitido Gianfranco Piccirillo, maestro colaborador y presentador, pero esto es motivo de honor y no fácil de reconocer durante un concierto-maratón, que duró casi dos horas y media sin pausa. La prolijidad, por la exactitud, no ha servido para lograr una atenta escucha; pero, por el resto es comprensible que la aplicación apasionada y el estudio resalten en tales ocasiones de fiesta.
Las páginas de la tradición natalicia se han multiplicado: cantos clásicos y popularísimos, desde "Stille nacht" a "Ding dong! Merrily on high", desde "Adeste, fideles" a la suntuosa "Suite de Navidad" distendían entre las naves de la Iglesia, un canto seguro en el cual reconocer, la habilidad de Saguatti como maestro del coro y, como compositor, los criterios estilísticos nunca banales de sus elaboraciones.
Corazón del gran concierto fue sin embargo, la "Missa Brevis en Re Mayor K 194" seguida de la cantata masónica "Dir, seele des weltalls" de Mozart, autor instruído en el confronto entre una ópera de los sombríos años salsburgueses vinculados con cánones pretendidos por el véscovo Colloredo, y otra "vienesa" en la cual Mozart, en su personal concepción de la masonería, descubrió la libertad profesional y artística que, en la producción litúrgica le había sido hasta entonces negada.
Buena por su técnica, estilo y expresividad, la prueba de los solistas: Elena Rossi, Mariantonia Marolda, Claudio Barbieri, Nicola Prodi como la de la orquesta Filarmónica Emiliana que no ha traicionado las expectativas en cuanto a la articulación tímbrica, riqueza dinámica y seguridad de conjunto.
Un aplauso a parte para Stefano Pellini, joven organista modenés frente al desafío de algunas páginas, entre las más extraordinarias, jamás escritas para dicho instrumento.

(Traducido por Marisa Russo)




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